Ahí, justo delante. Aqui, delante mía. Mirando fijamente, sin hablar, sin respirar, sin pestañear.
Me mira los ojos, atenta, no pregunta, todo se relaja y el tiempo parece ralentizarse.
Todo se empieza a acercar, los nervios aumentan, nadie respira. Pero justo en ese momento, todo parece fluir de nuevo, el ambiente se calma, todos respiran y unas gotas caen sobre nosotros, pero no nos importa. En ese instante solo importaban dos cosas, tu y yo.
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